PRINCIPIO TÉCNICO

La climatización moderna sin aire acondicionado FUNCIONA y es

más eficiente, más sostenible, más saludable


Una climatización moderna debe satisfacer estas exigencias:

  • Máxima eficiencia energética – generada por fuentes de energía renovables sin emisiones de CO2-para conseguir la sostenibilidad ecológica: es un objetivo no sólo muy moderno, sino también susceptible a subvenciones públicas en muchos países.
  • Reducción en los costes de funcionamiento, es decir, de consumo energético y mantenimiento, teniendo en cuenta la constante subida en los precios de la energía.
  • Una climatización que crea un clima ambiental general dentro de una gama de temperatura constante y agradable, independientemente de la zona climática y las condiciones meteorológicas.
  • Evita los riesgos para la salud ocasionados por un ambiente demasiado seco o demasiado húmedo.
  • Sin paredes húmedas y problemas de condensado, causantes de la formación de moho.
  • Circulación del aire de forma natural, sin corrientes, libre de agentes patógenos y catapultadores de gérmenes

Satisfacer estas exigencias supone la aplicación de los recursos más eficaces en el transporte energético, la distribución y el suministro de energía. Los paneles de control climático EcoSyst cumplen estos requisitos en su totalidad – de forma saludable, económica y respetuosa con el medio ambiente.

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EcoSyst apuesta por la tecnología de las mallas de tubos capilares.

¡EcoSyst hace posible la refrigeración sin problemas de condensado,incluso por debajo del punto de rocío!

Conozcan mejor los principios físicos en los que se basa nuestro sistema:




Un litro de agua puede almacenar y transportar la misma cantidad de energía que 3m³ (que son ¡3000 litros!) de aire. Esto significa que, para climatizar con aire, hay que calentar o refrigerar y deshumifidicar unas inmensas cantidades de aire, para posteriormente, a través de potentes ventiladores ser transportadas a los espacios interiores mediante un voluminoso y complejo sistema de tuberías.
Por el contrario, al emplear el agua como medio de transporte, el transporte de la energía demandada puede ser conducido mediante bombas eficientes y silenciosas.

La naturaleza misma nos sirve como modelo para la distribución óptima de la energía: partiendo del sistema cardiocirculatorio, la energía es distribuida desde el corazón (bomba) a través de la aorta, las arterías y las arteriolas hasta los capilares, de forma que en todas las partes del cuerpo casi predomina la misma temperatura.
La técnica de tubos capilares se ha hecho eco de este principio, proporcionando en todas las superficies una distribución equilibrada de energía, lo que evita grandes diferencias de temperatura, uno de los efectos adicionales perjudicales de la climatización con aire.

Un moderno sistema de calefacción/refrigeración debe, en primer lugar, aprovechar las ventajas de la energía radial y, en segundo lugar, reaccionar de forma inmediata, sin necesidad de tiempos previos a la puesta en marcha.
Para disfrutar de una sensación de bienestar, la energía radial es más importante que la temperatura interior: una temperatura ambiental que ronde los 22 grados en invierno puede resultar desagradable, si las paredes están muy frías. Si, por el contrario, las superficies del edificio (paredes, techo, suelo) desprenden calor, el clima ambiental aún resulta confortable al bajar la temperatura interior a unos 18 o 19 grados.
Para facilitar una calefacción/refrigeración rápida, la emisión de la energía debe efectuarse cerca de la superficie, a ser posible, dentro del revoque. Los sistemas empotrados a más bajo nivel dentro del hormigón de la pared o del suelo, por inercia, siguen emitiendo energía aún cuando el usuario ya no la solicita.

Los sistemas de calefacción/refrigeración que utilizan la tecnología de los tubos capilares siguen en funcionamiento desde hace más de 25 años. Como testimonio de la eficiencia de esta tecnología innovadora, en las listas de referencias de los fabricantes de las mallas de tubos capilares se encuentran direcciones tan prestigiosas como: el Pueblo Olímpico de Vancouver, el Parlamento Alemán, hoteles, centros comerciales, casas particulares o sedes sociales.
La eficiencia de este sistema reside en una temperatura de salida relativamente baja que posibilita la climatización de los espacios interiores gracias a la disponibilidad de una superficie muy grande para la emisión de energía. De esta forma los espacios interiores pueden ser caldeados a una temperatura de agua de entre 28 a 30 grados y enfriados a temperaturas de entre 22 y 24 grados. Tales temperaturas pueden ser generadas con facilidad mediante fuentes de energía renovables, por lo que la climatización ambiental con un balance casi cero de CO2 es viable en casi todos los emplazamientos.
La razón por la que esta tecnología se ha utilizado hasta ahora casi exclusivamente en zonas de clima templado se debe al punto de rocío. En los países cálidos con temperaturas muy altas en verano con frecuencia es necesario refrigerar de forma extrema, incluso por debajo del punto de rocío, para seguir disfrutando de unas condiciones ambientales agradables. Sin embargo, la refrigeración por debajo del punto de rocío provoca la formación de aire condensado en las zonas frías del edificio, que después gotea en forma de agua desde el techo o cae por la pared.
Después de varios años de proyectos de investigación y desarrollo con subvención pública, el lanzamiento al mercado del sistema innovodar EcoSyst resuelve por fin el problema de la condensación y de la refrigeración por debajo del punto de rocío.